Las oficinas flexibles y la adaptación a los nuevos espacios de trabajo

Las demandas de tiempo frente a un ordenador son cada vez más prolongadas, y con la dependencia creciente respecto a las nuevas tecnologías, una persona en promedio puede llegar a estar sentada hasta 6.5 horas por día, ¿y cuánto de este tiempo es por razones laborales?

La respuesta puede variar dependiendo de la profesión o el tipo de trabajo que ejecutamos, lo cierto es que estar frente a un escritorio es tiempo que influye en nuestro bienestar, calidad de vida o estilo de trabajo, y lo mejor que podemos intentar es hacer que sea más agradable y productivo posible.

Nuestras vidas transitan en dos espacios simultáneos, el físico y el digital, en ambos tenemos documentos, fotografías, planos y otras cosas que se van acumulando y posibilitando el desorden. Puede que suene contradictorio, pero por un lado puede ser funcional dejar el orden de lado para dejar la creatividad fluir, pero por otro, hay ciertas cosas que deben conservarse etiquetadas y almacenadas apropiadamente para cuando se requieran.

Retomando el punto acerca de estar sentados por extensos periodos de tiempo, lo mejor que podemos hacer es procurar una silla que nos ofrezca confortabilidad, libertad de movimiento y alineación acorde a nuestro cuerpo. Al trabajar con el teclado este debe dar soporte, estar centrado y a la distancia de los brazos, mientras que la pantalla requiere un ajuste para no brillar más de lo necesario.

Una clave que hace de los espacios abiertos una gran elección, es la iluminación, al difuminarse y proyectarla de manera indirecta porque ofrece mejor confort y cuidado a nuestra salud visual.

En este sentido, es como se conciben las oficinas flexibles, donde cada quien elige el espacio que le parezca más apropiado para desempeñar sus actividades, saliendo de los cubículos y despachos para trasladarse a pasillos, sillones o mesas de trabajo aleatorias.

El abanico de posibilidades frente a las nuevas formas de trabajar ofrecen diversas alternativas y modifican los estilos tradicionales de llevar a cabo los negocios, e incluso de diseñar los espacios destinados a esto, pues existe una mayor movilidad tanto dentro como fuera de las oficinas, se apuesta por más confortabilidad e insta a modificar la cultura laboral, y eso es un fenómeno que poco a poco impacta en la forma que planeamos y edificamos oficinas y las políticas mismas al interior de nuestros despachos.


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